Camino de transformación

Camino de transformación
La Luz siempre vibra en una frecuencia muy alta. Conforme nuestros cuerpos y órganos se armonizan nos hacemos canales más puros y se producen cambios casi imperceptibles al principio, pero luego de forma más consciente con la purificación y la curación que experimentamos sucesivamente y según lo que necesitamos. El Amor y la luz han de ser inseparables para que podamos sanar lo más profundo en nosotros... todas nuestras heridas multidimensionales. Hay muchos caminos para trabajar la luz y todos tenemos de forma latente unos dones particulares para ello.... Yo siempre digo que al igual que en el plano material de la tierra trabajamos para nutrirnos, en los planos sutiles energéticamente también es así. Es inevitable sentir que uno tiene algo que hacer y buscar sin saber el qué, donde y como. Lo primero para empezar a recordar es hacerse consciente de ese anhelo y aceptar los signos y las señales que te irán despertando y guiando a lo largo del camino de transformación. Recuerda que la energía no se destruye... se transforma y refina, conforme la trabajamos en nosotros nos sincronizamos, nos conectamos y nos alineamos con ella. Como otras tantas técnicas el Reiki es un camino sencillo para iniciarse en el manejo de las energías y empezar a ofrecer un servicio útil al mundo. Yo tengo la maestría en varias técnicas. Para quien le vibre este método y contactar conmigo puede enviarme un e-mail a aymeluzyan@ymail.com.

*LA FUERZA DEL AMOR

VIDEO PRECIOSO QUE NOS HABLA SOBRE LA FUERZA DEL AMOR... NO TIENE DESPERDICIO. AL FINAL LA BASE DE TODO ARREBATO ES EL DESCONTENTO POR LA INSEGURIDAD QUE PRODUCE LA FALTA DE AMOR... EN UN INTENTO DE PROTEGERNOS LO BUSCAMOS FORZANDO SITUACIONES CON METODOS ERRONEOS. ¡MARAVILLOSA Y ESCLARECEDORA TECNICA PARA REPARAR DAÑOS, TRANSFORMANDO EL DOLOR Y TRANSMUTANDO LA IRA...!!! ¿QUE OPINAIS...?

martes, octubre 13

SOLO DIOS...!!!



SÓLO DIOS!



¿Quién conoce los secretos de todos los hombres, vivos y muertos? Sólo Dios! ¿Quién reposaba en el vacío eterno antes de que los átomos, guiñando sus ojos centelleantes, iniciaran la danza de la creación? Sólo Dios!



Vinimos aquí desde alguna misteriosa región; no sabemos de dónde. Y pronto nos marcharemos hacia otra esfera; no sabemos adónde. ¿Quién puede explicar la razón de nuestros viajes obligados? Sólo Dios!



Con hilos de causa-efecto tejemos los intrincados patrones de nuestras vidas. Entre miríadas de diseños, cada uno de ellos lleva su marca de personalidad y libre albedrío. ¿Quién ve la oculta armonía de todos ellos, con un divino esquema? ¿Quién unifica la sorprendente variedad de la expresión creadora del hombre? Sólo Dios!



¿Quién comprende el origen y el destino de la grandiosa procesión de seres vivos, que emerge interminablemente de los misteriosos ámbitos del espacio? ¿Quién puede decir en qué mansiones celestes habitan ahora esos incontables visitantes de este planeta, que desaparecieron instantáneamente al toque de la varita mágica de la Muerte? Sólo Dios!



Nuestros seres queridos prometen amarnos para siempre, pero cuando se hunden en el Gran Sueño dejando atrás todos los recuerdos de la tierra, ¿qué valen sus promesas? ¿Quién, sin decírnoslo en palabras, nos ama eternamente? ¿Quién se acuerda de nosotros cuando todos los demás nos olvidan? ¿Quién permanecerá a nuestro lado cuando tengamos que dejar a los amigos de este mundo? Sólo Dios!





El hombre desempeña su papel, y luego, entre una escena y otra, se esconde en la muerte. Después vuelve aquí luciendo un nuevo traje de carne, para actuar otra vez en el escenario del tiempo. ¿Quién recuerda todos los papeles que antes ha desempeñado cada persona? ¿Quién está enterado de los que van a encomendársele a cada quien en el futuro? ¿Quién nos lleva con bien a través de las desconcertantes sinuosidades del extraño laberinto de nuestras numerosas encarnaciones? Sólo Dios!



El motivo de que Él esté jugando este juego, y de que guarde para Sí el secreto, compartiéndolo apenas con nosotros, Sus hijos, es un misterio que puede comprender sólo Dios.



Cuando hagamos desaparecer el engaño de nuestra identidad con el cuerpo físico, habremos resuelto el enigma de la vida que, como el de la esfinge, nos desafía. ¿Quién nos dará entonces la clave del Acertijo Final del Cosmos? Sólo Dios!



Paramahansa Yogananda

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